Les Vieilles Charrues: paz, música… ¡y telescópicos!

Imagínese un amplio espacio verde presidido por un gran escenario. Imagínese ahora la música (sobre todo rock) que se irradia desde la escena junto con haces de luz que, mezclados con el rojo intenso del atardecer, iluminan a un gentío multicolor que baila y canta las canciones de Neil Young o Joan Baez.

Woodstock en el 69, dirá usted. Pero no, no es Woodstock.

Estamos en la población francesa de Carhaix, en la Bretaña central, para asistir al festival Les Vieilles Charrues. Creado en 1992 por un grupo de estudiantes secundarios, Les Vieilles Charrues era un pequeño evento dedicado a recoger fondos para las asociaciones locales. Nadie sospechaba entonces que un éxito creciente lo llevaría de los 500 espectadores iniciales a más de 280.000 en 2017. El pequeño festival se ha convertido en uno de los mayores eventos musicales de Europa y congrega no solo a lo mejor de los artistas emergentes franceses, sino también a nombres de calibre internacional como Neil Young, Joan Baez, Sade, Depeche Mode, Robert Plant, Bruce Springsteen y muchos más.

Naturalmente, detrás de una manifestación tan multitudinaria tiene que haber una gran organización. Todos los años, 5500 voluntarios trabajan en la construcción del enorme escenario (55 m de frente, 17 m de altura y 120 toneladas de peso sin contar los equipos) y en la preparación de todas las estructuras de servicio (camping, aparcamientos, tensoestructuras, prefabricados, estands, bares, restaurantes, salas de máquinas, luces, amplificación, telecomunicaciones… ¿se puede decir más?).

Voluntarios y organizadores que están eficazmente respaldados, año tras año, por una nutrida patrulla de elevadores telescópicos DIECI suministrados por LocArmor, el distribuidor de DIECI en Bretaña. Icarus, Zeus, Pegasus y todo lo mejor y disponible de la producción DIECI se alternan, durante al menos dos meses al año, no solo en la simple carga, descarga o transporte de toda clase de equipos, sino también en tareas delicadas y no exentas de riesgo, como el montaje de los complejos sistemas de iluminación y amplificación, que llegan a pesar varias toneladas y se instalan en la parte más alta del escenario, sobre los andamios de servicio diseminados en los más de 4000 m2 de la zona de espectáculos.Estos aparatos requieren una extrema precisión y delicadeza de posicionamiento, cualidades que, precisamente, son características de nuestros vehículos.

El interés por el festival es tan grande que la lista de espera para la edición 2020 (paso obligado para conseguir una entrada) ya está abierta. Afortunadamente, los vehículos Dieci no necesitan entrada: ¡ya forman parte del personal!