DIECI en el techo del mundo

Cerro de Pasco es una ciudad de Perú que destaca por dos características: es la ciudad situada a mayor altitud, 4360 m sobre el nivel del mar y, además, se encuentra al borde de una de las mayores minas a cielo abierto del mundo.

En el registro, la mina figura como “Mina de la Volcan, Compañía Minera” pero los habitantes del Cerro la conocen simplemente como “El Tajo”.

La vocación minera de la zona es muy antigua; ya en el siglo XVI se decía que el oro pagado a los españoles por el rescate del emperador inca Atahualpa provenía de las minas de la zona. Cerro de Pasco siguió siendo una ciudad comercial hasta los años 50, cuando “Cerro De Pasco Copper Corporation” decidió convertir una pequeña mina en el centro de la ciudad en una mina a cielo abierto para extraer cobre, plomo, níquel y plata.

Con el paso de los años la mina se fue expandiendo enormemente, englobando barrios enteros de la ciudad hasta alcanzar su tamaño actual: un cráter de 1,8 km de largo, 1,6 km de ancho y 800 m de profundidad.

Por desgracia, al igual que en otros estados de la región, el desarrollo industrial no es comparable al desarrollo social. Además de la inestabilidad política congénita de algunos países de América Latina y de los importantes desequilibrios sociales, debido a la intensa explotación minera, en Cerro de Pasco se registró un proceso de contaminación tan generalizado e intenso que provocó una incidencia de síndromes de cáncer del 40% frente a una media mundial del 9,5%. Fue necesario que finalizara el gobierno Fujimori para que lentamente, a finales de los años 90, las cosas empezaran a cambiar. A partir de 2007, con una serie de iniciativas del gobierno, se inició una lenta y agotadora recualificación medioambiental y social de la zona.

La Organización Mundial de la Salud preparó una serie de estudios para limitar los daños provocados por la contaminación debida principalmente al uso de metales pesados derivados de los procesos mineros, mientras que el gobierno y los ayuntamientos locales, apoyados por distintas agencias internacionales, pusieron en marcha una serie de intervenciones para mejorar las infraestructuras de la zona.

La reconstrucción de algunos tramos de la red viaria de Cerro (antiguamente de tierra) forma parte de estas intervenciones, así como la construcción de una red de alcantarillado eficiente.

En esta hazaña sobre el techo del mundo, a casi 4500 m de altura, se utilizan algunos camiones hormigonera L4700, uno de los logros más importantes de la empresa. Como suele ser frecuente en el continente americano, el firme es de cemento porque es más económico, más fácil de conservar y más adecuado para el tráfico pesado de las carreteras europeas. Junto con el firme, en los encofrados se realizan los conductos de la red de suministro eléctrico y de alcantarillado.

Con este sistema es posible construir largos tramos de carretera en poco tiempo. Por ello, en este caso, es muy útil la autosuficiencia de L4700 en la preparación de la mezcla y la posibilidad de rotación del tambor, indispensable en las carreteras estrechas de montaña de Cerro.