Bajo el cielo más limpio del mundo

Al norte de Santiago de Chile, en la parte centro-septentrional del país, hay una región con dos particularidades que la hacen única en el mundo. En términos administrativos se llama IV Región, pero sus habitantes prefieren llamarla región de Coquimbo por la ciudad portuaria cuyo nombre en lengua quechua significa «lugar de aguas calmas», paradero de conquistadores como Pedro de Valdivia y de piratas y corsarios como Francis Drake y Bartolomé Sharp.

Esta zona de Chile comparte con la cercana región de Atacama el calificativo de «cielo más limpio del mundo» y goza de un microclima que favorece de modo especial las actividades agrícolas. En efecto, Chile es el primer productor mundial de uva de mesa y el segundo de kiwi y aguacate. Gracias a la contraestacionalidad (el hecho de que las estaciones en el hemisferio sur estén invertidas respecto al norte), es uno de los mayores exportadores de fruta y verdura fresca para los mercados invernales de Europa y Norteamérica. Los valles de la región están cubiertos de ubérrimas plantaciones frutales, viñedos preciados (de los cuales se obtiene el pisco, un aguardiente suave que era el preferido de actores como Orson Wells o John Wayne) y cultivos intensivos de verduras, como lechuga, tomates, coliflor, patatas o apio, que abastecen los mercados de todo el país.

En una extensión de 200 hectáreas en proximidad de Coquimbo, un Apollo trabaja en la cosecha del apio, uno de los ingredientes fundamentales de la cocina chilena. El apio se debe consumir rigurosamente fresco, por lo cual la velocidad de recogida y expedición es un requisito ineludible.

Nuestro Apollo, comercializado en Chile por el concesionario de Dieci Salinas y Fabres, está dotado de un equipo especial en el extremo del brazo elevador, con el cual sujeta y levanta los grandes palés de 42 cajones y los carga velozmente en camiones frigoríficos que llevan el producto fresco a todos los mercados del país y a muchos de Perú y Argentina. Gracias a los casi 6 m de extensión del brazo y a la plataforma de transporte, el conductor de Apolo puede optimizar fácilmente la disposición de la carga incluso en camiones de características particulares, como los que envían los mayoristas a Coquimbo para recoger el producto.

Las dimensiones compactas de Apollo, los 2600 kg de capacidad y las grandes dotes de potencia y maniobrabilidad en terrenos difíciles lo convierten en el medio ideal para hacer una carga rápida y segura. Pero, por mucho que trabaje, Apollo no descansa: después del apio será el turno de la col, de las patatas, de las zanahorias y de las demás especialidades que hacen de la región de Coquimbo un pequeño paraíso.